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¿A quién nos dirigimos?

¿Qué es la inteligencia límite?

Las personas con Inteligencia Límite se caracterizan por tener un CI situado entre 70 y 85, siendo la media entre 85 y 115, justo por debajo de lo que considera la Organización Mundial de la Salud (OMS) dentro de la normalidad.
Además, presentan déficit en la capacidad adaptativa al menos en dos de las siguientes áreas:
- Comunicación
- Cuidado personal
- Vida doméstica.
- Habilidades sociales/interpersonales
- Utilización de recursos comunitarios
- Autocontrol
- Habilidades académicas, trabajo, ocio, salud y seguridad.

Dichas dificultades deben manifestarse antes de los 18 años.

¿Qué es la discapacidad intelectual ligera?

La Discapacidad Intelectual Ligera es considerada un trastorno del Neurodesarrollo por los principales manuales diagnósticos nacionales e internacionales. Se caracteriza por:
- Un déficit en las funciones intelectuales (resolución de problemas, planificación, pensamiento abstracto, juicio, aprendizaje tanto académicos como el que se da a partir de la experiencia y razonamiento). CI entre 50 y 69.
- Hay limitaciones significativas de la conducta adaptativa que se manifiesta en habilidades conceptuales (comunicación, habilidades académicas y autodirección), sociales (relaciones interpersonales y de ocio) y prácticas (utilización de recursos comunitarios, vida en el hogar, salud y seguridad y autocuidado).
- Estas deficiencias adaptativas e intelectuales deben iniciarse durante el periodo de desarrollo.

Características esenciales del colectivo.

A continuación, se presentan las características que definen o pueden definir a las personas con Inteligencia Límite y Discapacidad Intelectual Ligera, sin pretender realizar un trabajo exhaustivo ni científico, sino sólo una aproximación general a sus características específicas y definitorias.

  • Sin rasgos físicos aparentes. Esta aparente “normalidad” tiene ventajas y también inconvenientes: les hace sentirse incomprendidos por familiares, a veces por profesionales, pero sobre todo por parte de las personas con quienes establecen relaciones secundarias.
  • Desfase entre su edad cronológica y su edad mental. A partir de la adolescencia, se hace más evidente la disonancia de capacidades e intereses con personas de la misma edad.
  • Falta de iniciativa y limitada capacidad para generar mecanismos racionales     que les   permitan la resolución de situaciones cotidianas.
  • Poca capacidad creativa que les impide adaptarse con éxito a situaciones novedosas.
  • Dificultad en la toma de decisiones y en la resolución de conflictos.
  • Dificultades en la psicomotricidad.
  • Proceso de aprendizaje lento, que necesita más apoyo y más tiempo que sus grupos de referencia, para alcanzar el nivel que viene marcado por su propio Cociente Intelectual.
  • Déficit en la comprensión de dimensiones abstractas.
  • Dificultades para organizarse, ubicarse. Necesitan mecanizar, repetir la operación y aprenderla siguiendo un modelo previo.
  • Mayor peso de la inteligencia cristalizada (implica la capacidad para enfrentarse a tareas que requieren el entrenamiento, la escolaridad, y la socialización) que de la inteligencia fluida (indica la capacidad para solucionar problemas previamente desconocidos, mediante la adaptación y la flexibilidad).
  • Problemas de lectoescritura.
  • Dificultades en el desarrollo del lenguaje.
  • Dificultades en la gestión del dinero, en la devolución del cambio y en el valor del dinero.
  • Dificultades en la organización, gestión y planificación del espacio-tiempo.
  • Buen nivel de memoria selectiva en detrimento de otros tipos de memoria.
  • Déficit de habilidades sociales.
  • Dificultades en las relaciones afectivas: relacionarse con las demás personas, hacer amigos y conservarlos, tener pareja y formar una familia.
  • Dificultades en la asunción de algunas responsabilidades consideradas propias de personas adultas: desarrollo de rol de padre o madre, control de recursos económicos propios y buscar trabajo.
  • Falta de iniciativa e improvisación, fuera de sus hábitos.
  • Dificultad en la organización del tiempo libre.
  • Vulnerabilidad emocional.
  • Baja autoestima.
  • Baja tolerancia al fracaso y la frustración.
  • Más probabilidad de presentar cuadros de ansiedad y/o depresión, miedos, etc.
  • Inseguridad.